Michael Moore ataca de nuevo

8 08 2011


El cineasta Michael Moore, autor de documentales como Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11, ataca otra vez criticando al capitalismo norteamericano, en su ultimo articulo titulado: Hace 30 años: el día que murió la clase media, en donde recuerda cuando empezó este país arrinconó a la clase media en favor de los ricachones de Wall Street.

Lo interesante del artículo no son sus acostumbradas diatribas al capitalismo norteamericano, más impopular que nunca tras la pelea entre Obama y los republicanos para evitar la quiebra económica para EE.UU., sino que narra cómo las condiciones de vida en este país se han ido deteriorando hasta cada vez arrinconar más a la clase media.

Moore dice:

“De cuando en cuando, alguien menor de 30 años me pregunta: “¿Cuándo empezó Estados Unidos a ir cuesta abajo?” Dicen que durante mucho tiempo oyeron que los trabajadores podían criar una familia y enviar a los hijos a la universidad sólo con el ingreso de uno de los padres (y que en estados como California y Nueva York la universidad era casi gratuita). Que cualquier persona que quisiera un empleo con un sueldo decente podía tenerlo. Que las personas trabajaban cinco días a la semana, ocho horas diarias, tenían todo el fin de semana libre y vacaciones pagadas cada verano. Que muchos empleados eran sindicalizados, desde los empacadores de la tienda hasta el pintor de brocha gorda, lo cual significaba que, por humilde que fuera el trabajo, uno tenía garantizada una pensión, aumentos de sueldo ocasionales, seguro médico y alguien que lo defendiera a uno en caso de recibir un trato injusto. Los jóvenes han oído hablar de ese tiempo mítico, pero no es un mito: era real. Y cuando preguntan “¿cuándo terminó?”, les contesto: “El 5 de agosto de 1981″.

Según Moore todo empezó con la administración del presidente  Reagan quien empezó con una fuerte ofensiva contra los sindicatos y  una alianza entre el mundo empresarial y los políticos  norteamericanos que hasta ahora no ha sido disuelta.

El cineasta señala con ironía  que esto causa que:

*Los súper ricos ganarán más, mucho más, y el resto de ustedes luchará por las migajas que sobren.

* ¡Todos a trabajar! Mamá, papá, los adolescentes de la casa. ¡Papá, consigue un segundo empleo! ¡Niños, allí está la cadena para la puerta! Tal vez sus padres regresen a tiempo para llevarlos a acostar.

* 50 millones de personas quedarán sin seguro médico. Y las compañías aseguradoras pueden decidir a quién ayudar… o no.

* ¡Los sindicatos son malos! No deben pertenecer a un sindicato. No necesitan abogados. ¡Cierren la boca y pónganse a trabajar! No, no se vayan todavía, no hemos terminado. Que los niños se preparen la cena.

* ¿Quieren ir a la universidad? No hay problema: firmen aquí y estarán vendidos a un banco los próximos 20 años.

* ¿Qué es eso de “aumento de sueldo”? ¡Cierren la boca y pónganse a trabajar!

Fiel a su estilo corrosivo y a su actitud de eterno aguafiestas del sistema, Moore es más necesario que nunca en denunciar los vicios de la sociedad norteamericana,  y exhorta a sus compatriotas a una actitud menos complaciente con sus políticos.

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¿El ascenso de los radicales?

1 02 2011

Una de las grandes dudas que despiertan las revoluciones es si en medio del caos y quien ocupa el poder del gobierno. Esos temores están surgiendo en el caso de Egipto.

El mayor temor para los más conservadores es que tras la caída inminente de Hosni Mubarak ascienda algún grupo radical opuesto a los intereses occidentales especialmente los norteamericano. El primer nombre que surge es el de los Hermanos Musulmanes, el gran partido islamista de Egipto e inspirador de muchos movimientos fundamentalistas del Medio Oriente.

Sin embargo, las generalizaciones no son tan sencillas, al parecer los Hermanos Musulmanes hace mucho dejaron atrás la violencia, tanto así que el propio Al-Qaeda los critica por su moderación. Tal como lo menciona el Brooking Institution de EE.UU. no habría que temerles tanto.

Si vemos los otros movimientos similares como los de Tunez, no hay tampoco atisbo de algún movimiento radical de tipo religioso, sin embargo hay que decirlo, seguramente muchos de los regimenes que salgan de estas revuelta no serán tan complacientes con EE.UU., principalmente porque la política exterior norteamericana durante décadas trató con gran complacencia, a la gran mayoria de dictadores árabes de estos países.

En el caso de Egipto, Mubarak permaneció 30 años gracias a la ayuda norteamericana, por diferentes razones, desde por ser uno de los pocos países árabes que tuvo un tratato de paz con Israel, hasta su colaboración con la guerra antiterrorista, en uno de esos ampliamente  conocidos casos de realpolitik, que apuesta por el mal menor.

Otro de las coartadas favoritas de las se valen gran parte de las monarquías absolutistas o las dictaduras árabes es que si se caen ellos surgirán regimenes  religiosos tipo Irán, cuyo integrismo y oposición a occidente son un dolor de cabeza constante.

Sin embargo la ola de protestas que azota el mundo árabe no tiene inspiración religiosa sino más bien piden alternancia en el poder, democracia, transparencia. Valores paradójicamente occidentales, que supuestamente no se aplican al mundo árabe, donde el clientelismo, el personalismo  y la falta de tradiciones liberales impiden el surgimiento de la amada democracia.

Lo que está ocurriendo es una ola reformadora en el Medio Oriente, curiosamente como la que pedía el presidente George W. Bush, solo que esta sí es en serio y definitivamente plantea un serio dilema para Washington,  a la que solo le está quedando respaldar las protestas.

Si todo sigue el curso que esperamos probablemente surgirán regimenes democráticos que seguramente no serán complacientes con EE.UU. por su apoyo a las dictaduras corruptas que gobernaron, y que seguramente incluirán partidos o movimientos de tipo islámico, como los Hermanos Musulmanes en Egipto.

Esto plantea algo muy interesante y nuevo, democracias con una presencia importante de partidos religiosos que Washington tendrá que aceptar. Porque si mal no recordamos el discurso oficial de la política exterior norteamericana es pro democratización, lo cual,se supone, incluye a todas las voces de una sociedad.  Siendo absolutamente  imaginativos ¿será posible, por ejemplo, que un futuro gobierno egipcio tenga en su gabinete a algun miembro de los Hermanos Musulmanes?

A Washington no le va a quedar más que repensar todos sus prejuicios originales de partidos islámicos igual Al Qaeda, ese prejuicio no es más útil porque para empezar no tiene nada que ver con la realidad. Hace mucho que los partidos religiosos participan en la política del mundo árabe  y muchos de ellos han tenido que adaptarse  a las normas de la pluralidad política.

 

El papel del los Hermanos Musulmanes.Afkar/Ideas

Caos bajo los cielos: qué magnífica situación.Slavoj Zyzek





Eric Hobsbawm

29 01 2010

Eric Hobsbawn, uno de los historiadores más importantes en la actualidad, acaba de ser entrevistado en New Left Review, en donde hace un diagnóstico sobre el mundo actual, ha señalado que Obama empezó mal y que cometió el error de escuchar a los mismos de siempre, por lo que va perdiendo fuerza la idea que es un reformista.

Hobsbawn habla sobre las predicciones de su libro Historia del Siglo XX en el cual anuncia el fin de la hegemonía americana y el debilitamiento de los Estados, añadiendo que no esperaba que fuera a un ritmo tan acelerado.

Leer a este intelectual es todo un placer uno nota su lucidez e inteligencia en todo su esplendor, otra cosa interesante es como la Historia puede ser una disciplina para entender fenómenos contemporáneos.

Puede verse la entrevista en Historia Global Online.





El demonio y Pat Robertson

21 01 2010

Estados Unidos es un país verdaderamente paradójico puede producir gente genial como Susan Sontag, Woody Allen, Martin Luther King, Abraham Lincoln; pero también personajes como el reverendo Pat Robertson quien dijo en vivo la actual tragedia de Haití se debe a que los  haitianos hicieron un pacto con el demonio.

Como Estados Unidos  es un país libre, la estupidez puede ser expuesta  en cadena nacional, con una amplia legión de seguidores y con altísimas cifras de rating. Es por decirlo de otro modo una industria que seguramente contribuye a la recuperación económica del país. Lee el resto de esta entrada »





¿Es Haití viable?

20 01 2010

Hay un debate que se empieza a discutir y es de si Haití es mejor que sea tutelado  por una entidad internacional u otro país. El desembarco de los norteamericanos, aunque criticado por los europeos, han traído algo de orden, necesario para esta situación. Lee el resto de esta entrada »





Juegos de poder

19 01 2010

En medio del caos haitiano Estados Unidos ha mostrado los músculos al movilizar toda su capacidad logística y militar, sin embargo esto generado las criticas de muchos países que ven en la actitud norteamericana un nuevo tipo de “Imperialismo”.

Tal como denunciara el secretario de cooperación de Francia, Alain Joyandet:  “Se trata de ayudar a Haití, no de ocupar Haití”, esto debido al rol protagónico de  Washington en el país caribeño. Lee el resto de esta entrada »





Democracia en jaque

14 12 2009

Tomado de Foreign Policy en español.

Es verdad que Honduras es un país pequeño e irrelevante para la comunidad internacional. Pero en Honduras se juega no sólo el futuro político de sus siete millones y medio de habitantes, sino el de la democracia latinoamericana. Reconocer unas elecciones convocadas y preparadas por un Jefe de Estado impuesto por la fuerza militar y con el presidente electo encarcelado en la Embajada de Brasil es retroceder al oscuro y no tan lejano tiempo de las dictaduras latinoamericanas.

Reconocer a Pepe Lobo como presidente de Honduras es legitimar una democracia electoral tutelada por las Fuerzas Armadas y la élite tradicional del país, no nos engañemos. ¿Qué diálogo puede ofrecer un presidente que “limpió” un golpe de Estado y salió de una elección que no observó nadie? ¿Cómo puede reconciliarse con la otra parte del país que votó por Zelaya si el Congreso decidió no reinstaurarle en el poder? Ignorar estos hechos es grave. Reconocer estas elecciones y sus dudosos resultados significa hacerse partícipe de un juego político en condiciones antidemocráticas. Ante las sospechas de fraude, en Honduras ni siquiera hay la democracia electoral que la comunidad internacional suele aceptar como mínimo denominador común. Continúa aquí.








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