Obama, 4 años más

8 11 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

La reelección del presidente norteamericano, Barack Obama, rompió con algunos pronósticos. Uno que sería un empate con Mitt Romney que se resolvería incluso en los tribunales como en el caso de Al Gore con George W. Bush. Al final todos la mayoría de analistas se equivocaron y logró una victoria bastante holgada.

Otro paradigma roto fue que no se reelegiría en medio de una crisis económica que aun sigue ajustado a la mayoría de norteamericanos  y de la que aún no hay solución a la vista. Se suponía que el principal pasivo de los demócratas era la lenta recuperación económica, la cual es notoria y motivo de angustia para la mayoría de norteamericanos.

Según analizaba Foreign Policy el presidente no ha caído como la mayoría de dirigentes europeos por la crisis porque cuando esta se inicio no estaba en la Casa Blanca, fue una crisis heredada de la administración republicana de Bush, a la que tuvo que enfrentar  y eso parece que lo han entendido los norteamericanos.

La gran interrogante es ¿qué pasó con los republicanos? Esta es la segunda vez que pierden la primera con John Mc Cain pudo deberse a que fue un castigo por la crisis económica del gobierno de Bush, sin embargo, a pesar de  culpar a Obama de no recuperar al país de la decadencia, Mitt Romney perdió a pesar a pesar del gran descontento.

Una posible respuesta es que  Romney quedó inmediatamente rodeado por los sectores más radicales y extremistas de la derecha, incluyendo colocar a Paul Ryan del Tea Party como vicepresidente. Aunque él es  un  moderado, su entorno mostró el lado más antimoderno de Estados Unidos.

En plena campaña  los republicanos no parecían entender el país en el que vivían y los comentarios antiinmigración, misoginos y a favor de la religión mostraron su incapacidad vincularse con un país que cada día es más urbano, más igualitario y laico.

Como relata Luis Bassets en su columna de El País:

El partido republicano derrotado este martes en la carrera presidencial aparece como una fuerza del pasado, a la que han votado los blancos, los hombres, los evangelistas y los mayores de 65 años, y al que se le escapan los jóvenes, los negros, los hispanos, los asiáticos incluso, y las mujeres, sobre todo las jóvenes universitarias. Algunos expertos republicanos atribuyen su fracaso con estos grupos de población a un déficit en el micromanagement electoral, la técnica cada vez más socorrida que consiste en satisfacer demandas concretas de pequeños grupos, territorios e intereses. La crítica tiene sentido, por cuanto los márgenes de la victoria de Obama en cada Estado son suficientemente reducidos como para pensar que una microgestión podía haberle dado el bolsillo de votos que le ha faltado a Romney.

Al escuchar los discursos de ambos candidatos uno nota que el discurso republicano se dirige a un sector blanco y conservador, un sector atrincherado que parece extrañar un país que ya no existe. No hay tampoco figuras que entusiasmen y generen un discurso nacional e integrador, parecían no ser herederos del gran presidente republicano, Abraham Lincoln, que pasó a la historia como quien abolió la esclavitud y quien a pesar de derrotar a los confederados evitó las represalias para privilegiar la unión de su país. De eso no queda nada, y Lincoln ahora se ve más moderno que Romney y el Tea Party.

La actitud democrata, por otro lado  busca la unidad incluyendo mujeres, latinos, negros, jóvenes, una vinculación abierta y conciente de que para ganar una elección hay que estar a la par con los cambios  sociales que atraviesa Estados Unidos. En ese sentido se dieron cuenta que el objetivo es ganar elecciones un partido que no gané en los urnas se muere, en ese sentido son más pragmaticos que los republicanos que pusieron su confusa ideología por delante.

Para entender mejor el proceso de las elecciones hay que ver la  explicación del profesor de la PUCP, Eduardo Dargent

Y ahora, qué

Obama no tendra luna de miel, la crisis económica y el crecimiento está detenido asi que esa será su tarea más difícil de lograr porque no depende tanto de su país sino de lo que suceda en Europa o China.

En materia de política exterior hay muchas tareas pendientes, una de ellas es cerrar la cárcel de  Guantánamo y terminar con el oscuro legado de los peores momentos de la guerra contra el terrorismo y demostrar que se puede combatir al terror sin salir en rojo en derechos humanos.

Irán y Siria requerirán hilar muy fino para no terminar en una nueva aventura militar que tanto pide su socio Israel y los halcones de Washington dentro y fuera del partido demócrata. Asimismo la salida de Afganistán es inminente pero como lograrla sin que esta no se convierta nuevamente en un refugio para el terrorismo internacional.

Obama es conciente que la moderación es muy necesaria en un mundo en donde EE.UU. ya no tiene el liderazgo y en el que lo único que queda es tratar de encontrar la manera de mostrar que este país puede liderar sin imponerse en la arena internacional.

Las 14 tareas de Obama en política exterior. ForeignPolicy


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