Misión Danfur

3 08 2007

Aldea quemada en Darfur a manos de la milicias progubernamentales

Finalmente, las consideraciones morales triunfaron en el Consejo de Seguridad de la ONU y se autorizó una misión de mantenimiento de la paz en Sudán, cuya finalidad será garantizar la seguridad de los refugiados de la región de Danfur y detener  uno de los genocidios contemporáneos más vergonzosos de la historia contemporánea.


El conflicto en Danfur es uno de los tantos conflictos olvidado de África, y postergado permanentemente de la agenda global por ser un asunto humanitario en la muchos países prefieren no enredarse.

Es así que desde hace 4 años, 200 mil muertos y  casi 2 millones de refugiados han sido el saldo de las constantes arremetidas de las tropas gubernamentales del presidente sudanés Omar al-Bashir en el marco de un conflicto interno que ya lleva más de 20 años.

Esta es una mancha en la comunidad internacional, quien por fin puso un  límite al realismo  y  finalmente terminó por apoyar una resolución que autoriza a 20 mil soldados de Naciones Unidas y de la Unión Africana, preparados para usar la fuerza si es que fuera necesario, ha implementar un proceso de paz que es una promesa  más que una posibilidad.

Las actuaciones pasadas de las potencias occidentales, sobretodo durante el genocidio ruandés, sentó un precedente importante sobre la responsabilidad de las potencias en los conflictos actuales, ante los cuales mirar a otro mientras las masacres suceden, ya no es aceptable.

Es así que incluso un país como China, quien tiene intereses petroleros en Sudán se sumó a la iniciativa de Estados Unidos, Francia e Inglaterra que buscan detener las represalias contra la población civil y hacer cumplir los compromisos firmados en Acuerdo de Darfur en el 2006, que pone fin a este eterno conflicto.

Sin embargo, el problema es mucho más profundo porque las razones de la guerra persisten, aun existe una profunda división entre la población árabe,  beneficiada  por el gobierno con la mayoría de recursos naturales, mientras que a la población negra la tiene sumergida en la pobreza.

Como bien resalta el economista Jeffrey Sachs, en un reciente artículo, uno de las  posibles soluciones al problema sudanés pasa  por una adecuada distribución del agua, la cual es un recurso valioso que puede significar el éxito económico o una miseria absoluta.

Decirlo es más fácil que hacerlo,  cuando el principal impedimento son las divisiones étnicas que aun persisten  y que son una constante fuente de tensión.

Imagen: Tomada del United States Holocaust Memorial Museum.


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