La Batalla del Elíseo

27 04 2007

El ex candidato centrista, Francois Bayrou, decidió jugar su juego propio en la política francesa y no cedió a la tentación de apoyar ni a la socialista Segonel Royal ni al derechista Nicolas Sarkozy, quienes hubieran preferido que éste se decidiera por apoyar a alguno de ellos luego de la primer vuelta electoral que vivió Francia esta semana.  El 18,57% acumulado por Bayrou parece significar un bocado apetitoso para este político nuevo, quien ha rechazado formar parte de una coalición de gobierno tanto de izquierda como de derecha  y todo indica que parece querer tener su espacio propio, configurándose como un ala política alternativa dentro del tradicional bipartidismo francés. Bayrou ha criticado tanto a Sarkozy como a Royal, criticándole al primero su instinto autoritario y a la segunda, su persistencia en el intervensionismo estatal que impide el crecimiento de Francia. Con ello quiere marcar muy bien la diferencia entre los “nuevos” y los “viejos” políticos. Lo “nuevo” obviamente es él y su partido.  Ante la indecisión de este político. La lucha por ganar los votos del centro – casi 7 millones de votantes- serán cruciales para que “Sarko” o “Sego” lleguen al Palacio del Eliseo, por lo cual tendrán que radicalizar más su posiciones y atacarse mucho más. El blanco obvio para la demolición es Sarkozy, quien tiene como lastre ser el ex ministro del Interior del actual Gobierno que se atrevió a  llamar “escoria” a los hijos de inmigrantes que se causaron destrozos en París y que entre otras cosas propone un Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional. Sin embargo, pese a tener el carisma de un instructor del Ejército, no hay que dejar notar que captó el 31% de los votos. A pesar de que su fuerte no sea el sonreír ni besar niños, más bien el amenazar con poner mano dura a la delincuencia y a la inmigración ha sido su principal activo.

Para la señora Royal en cambio, parecerse a una maestra de jardín de niños no es un problema, sus dificultades son dentro de su propio partido, quien  fue su principal opositor durante la campaña y que ojalá no lo sean un obstáculo en un futuro gobierno socialista.Esta nueva generación de políticos en Francia, parece ir acorde con los tiempos que vivimos, ambos  no provienen de la élite parisina, tanto Sarkozy hijo de un inmigrante húngaro como Royal, nacida en Senegal son de lo más representativos en un electorado muy diferente al que enfrentaron De Gaulle o Mitterrand.  Quizás la gran diferencia es que quien sea elegido presidente deberá enfrentar problemas mucho más cotidianos y terrenales que la antigua clase política francesa, ahora más bien deben administrar el opacamiento de Francia y afrontar el desempleo juvenil, la falta de crecimiento económico de Francia o la integración de los inmigrantes.  El momento actual es más complicado para los galos. Ahora a Francia ya no sólo le es suficiente jactarse de que es el centro de Europa, y de la modernidad ahora tiene también tiene que demostrarlo o arriesgarse a convertirse en una pieza de museo. Imagen: Tomada de The Guardian


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