¿Es Estados Unidos un país seguro?

17 04 2007

El discurso del presidente norteamericano, George W, Bush, lamentando los más de 30 asesinados en Virginia Tech son solo el colofón de hechos se están volviendo cotidianos en Estados Unidos.

Ya no hay lugares seguros en Norteamérica, el crimen de Virginia Tech no fue un tiroteo en un guetto afroamericano en la calles de Los Angeles, sino en una tranquila comunidad de jardines arreglados y calles impecables, pero en donde las armas son de fácil acceso.

El problema tiene que ver con la libertad como se compran armas en Estados Unidos, y en como los desequilibrios psicológicos del comprador pueden pasar absolutamente desapercibido, como ha quedado demostrado en este último ataque.

La última consecuencia de esta costumbre fue el joven homicida de origen coreano Cho Seung-Hui de tan solo 23 años, quien pudo comprar dos pistolas con las cuales cometer sus crímenes, sin que al parecer nadie se percatara de la furia homicida que tenía dentro.

Como tantos norteamericanos que se amparan en la segunda enmienda el homicida, ahora muerto, pudo adquirir una de las pistolas con el que cometió su crimen en un supermercado, seguramente mientras hacia las compras de la semana.

Todo esto gracias a un párrafo de la segunda enmienda de la constitución americana que en 1787 decía: “Una milicia bien regulada, en caso de ser necesaria para mantener la seguridad de un estado libre, el derecho de la gente a tener y portar armas, no debe ser infringido”.

Los defensores de este párrafo, la Asociación Nacional del Rifle a pesar de las continuas masacres en escuelas, no se han inmutado y logran influenciar permanente en los políticos estadounidenses para que no se limite el acceso a armas, amparándose en el principio de no restringir las libertades ciudadanas.

Gracias a esto casi 15 mil personas mueren anualmente por accidentes de armas y se estima que 60 millones de personas tienen poseen desde pistolas hasta ametralladoras de asalto.

También es la sociedad.

 Uno de los lugares comunes de este tipo de actos es que de repente un día alguien se volvió loco, esto es una verdad a medias el ambiente también tiene mucho que ver.

Como se vio en la secundaria Columbine los dos muchachos eran los rechazados, los losers, los últimos en el escalafón de la microosmos escolar, que fueron encontrando las razones para cometer los asesinatos en abril de 1999. A ello hay que sumar el alto numero de acoso que hay dentro de las propios centros de estudios, que generalmente los directivos ignoran por considerar que son “cosas de chicos”.

Cho Seung-Hui, tal vez no sea la excepción en esto y su atroz crimen seguramente mostrará como es que la sociedad norteamericana funciona.

Si alguien no cree en que este es un problema estructural, solo hay que mirar Canadá, país en que hay la misma cantidad de armas de fuego que en Estados Unidos, pero son muy pocas las veces que se han reportado este tipo de crímenes.

Y la respuesta podría ser que Canadá tiene una sociedad mucho más integrada que la estadounidense, caracterizada por sus tensiones raciales, sociales y económicas.

Por supuesto, esto no es la única explicación al problema pero es un síntoma de que algo tenebroso y oscuro está pasando dentro de la sociedad norteamericana.


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