Fin de la tormenta

9 04 2007

La liberación de los 15 soldados británicos prisioneros en Irán es uno de los últimos capítulos de las sucesivas escaramuzas entre la república islámica y los temores del mundo occidental; tras la guerra de gestos sin embargo quedan aún los problemas por resolverse entre esta nación y el resto de la comunidad internacional.


 En esta guerra de gestos el que ha ganado es Irán que no sólo puede jactarse de haber doblegado la voluntad de los soldados británicos, quienes confesaron públicamente ser espías, también puede vanagloriarse de no haber maltratado ni torturado a sus prisioneros y de mostrarse públicamente como un generoso anfitrión más que como torturadores.A menudo en Occidente hemos pensado que por el carácter islámico del régimen iraní su comportamiento debería ser el de un fanático religioso parecido al del Talibán afgano, sin embargo sus actuaciones internacionales reflejan un manejo más racional del esperado y mucho más realista que los propios occidentales.

Muestra de ese comportamiento es que el secuestro de los soldados británicos ha servido a Irán para ganar tiempo justo en el momento en que la comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos busca detener la carrera nuclear iraní.

Sin embargo, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad sabe muy bien que la garantía de no ser tratado como un Irak II es precisamente la certeza de que cuentan con los misiles nucleares y que los usarán si los presionan demasiado.

La proliferación nuclear es uno de las tantos problemas que hay con Irán, en verdad el auténtico asunto es que Washington desea a toda costa detener la influencia iraní en el Medio Oriente, cuya evidencia palpable se muestra en los grupos apoyados por ese país como Hizbola en el Líbano o Hamas en en los territorios palestinos.

Como consecuencia de eso lo que hay es una política de contención al mejor estilo de la guerra fría, en donde la contraparte chiíta de Irán son los sunitas de Arabia Saudita, quienes son apoyados por los Estados Unidos.

Tras la liberación de los soldados británicos por parte de los iraníes los problemas anteriores vuelven a su curso normal el cual es el de tensión permanente y un juego de amenazas tanto de parte de Estados Unidos como de Irán.

Al parecer la actitud que se está tomando es la de presionar a Irán y éste a su vez provocar a occidente, el juego hasta el momento ha resultado inofensivo pero puede resultar letal si es que decide ir más allá de los gestos.

En esa guerra de gestos Irán le envió un mensaje a la comunidad internacional al liberar a los 15 soldados británicos, ha mostrado que no son tan inflexibles y que están dispuestos a arreglar las cosas de forma pacífica.


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