La voluptuosidad del poder

14 03 2007

 

Este artículo ha sido tomado por el diario La Nación de Chile, aunque ha sido alterado un poco.

La magistral actuaciòn del actor norteamericano Forest Whitaker, en su rol del dictador Idi Amin en la película el Ultimo Rey de Escocia nos da una muestra de la sensualidad del poder absoluto,  una tentación que se convierte con el tiempo en una enfermedad mental, pero sobretodo moral.

Las lecciones que se muestran en la película no solo son aplicables a ámbito africano, pues bien es cierto que el tema del autoritarismo es universal y un asunto permanente de la política de cualquier país, aunque en Uganda donde se desarrollo la historia original los extremos llegaron a niveles insospechados.

La película narra muy bien como empiezan los dictadores, cuya caracteristica principal es la ser sumamente populares, que alimentan la noción de estos líderes de que ellos son los refundadores de su patria, seres casi iluminados que según ellos no pueden ignorar la voluntad popular; el problema es cuando solo ellos se sienten los verdaderos interpretes del pueblo.

Hay frases memorables en la película, una de ellas es en la que Amin abraza al médico escocés  como si fuera su hijo luego de una discusión diciéndoles “Uganda te abraza en este momento”. El simbolismo es más que obvio y demuestra como el presidente ugandés se termina creyendo que en verdad él es practicamente el dueño del país.

Son innumerables los casos de tiranos que llegaron al poder con una agenda cargada de ilusión, de grandes palabras y promesas en donde proteger la moral pública de la corrupción del régimen anterior y la vieja política serán las consignas más efectivas
para lograr sus objetivos.

Amin es un claro ejemplo de esto, en su caso el de un personaje que repentinamente descubrió el poder aunque sin merecerlo, una de esas paradojas de la historia en el cual personas ordinarias se encuentran  repentinamente en el lugar indicado y lo aprovechan en beneficio propio.

Sin embargo, como bien relata la película un tirano necesita sus fieles seguidores o mejor dicho sus víctimas quienes sienten una especie de fascinación perversa por los hombres poderosos  y  generosos que reparten la riqueza con el sólo principio de beneficiar a quienes lo respaldan.

La película debe ser una muestra de lo enloquecedor del poder absoluto, que provoca graves distorciones de la realidad, paranoia, sacando el lado más cínico, violento y manipulador de los seres humanos.


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: