LA OTRA ELECCIÓN

11 11 2006

La izquierda latinoamericana no debió recibir con gusto la elección como presidente de Nicaragua de Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional  (FSLN). En un extraño matrimonio Ortega  se alió con su rival tradicional Arnoldo Alemán del Partido Liberal (PLC) despertando inmediatamente la duda de que esa unión huele más a encubrimiento que a pragmatismo.

Daniel Ortega quien fue un cadáver viviente durante más de una década  y que perdió hasta 4 elecciones  antes de llegar de nuevo a la Presidencia de Nicaragua terminó aliándose con Arnoldo Alemán , ex presidente y líder del Partido Liberal (PLC) quien tiene extenso pasado en materia de corrupción, pero que puedes servir como un aliado para la supervivencia del nuevo régimen.

La alianza beneficia a ambos, Ortega necesita del PLC para dominar el Parlamento y Alemán seguramente los favores del ahora presidente, quién puede influenciar en el Poder Judicial para arreglar todos sus juicios por corrupción durante sus años como mandatario.

En una de esas paradojas de la historia los herederos de los dos líderes más importantes de Nicaragua, Sandino y Somoza, terminan ahora enlazados. Una muestra de esas peculiaridades de la mancondiana política latinoamericana.

Con la elección, los nicaragüenses han preferido el carisma de Ortega olvidando el pasado corrupto de su régimen y olvidándose de que un aliado como Alemán es una cachetada para todos aquellos que buscan un cambio para este empobrecido  y golpeado país.

Ya no queda nada del Daniel Ortega de los 80´s pro-cubano y antiimperialista que tuvo que enfrentar a la Contra financiada por Washington, ahora, si bien su retórica “revolucionaria”  permanece intacta, su cargo ahora tiene menos posibilidades de aplicar un modelo de izquierda como antaño.

Ya veremos como reacciona este viejo revolucionario cuando tenga que asumir que Nicaragua tiene un TLC con Estados Unidos y que poco podrá hacer por  reformar eso.

Ortega a regresado al poder veinte años después de ser presidente, pero su país es  muy diferente al de los 80´s, ahora no podrá hacer nada sin los banqueros, inversionistas extranjeros y al FMI, con quienes tendrá que ser más flexible, mostrando un lado menos crítico del que estábamos acostumbrado a ver.

En este sentido la elección del nuevo presidente nicaragüense no puede verse como una victoria de la izquierda latinoamericana, pues su discurso inflamado y radical solo es la apariencia. Su actitud ahora aceptar por lo bajo la influencia de Washington mientras que para las cámaras aparenta ser un radical.

Imagen1: Daniel Ortega elegido presidente de Nicaragua

Imagen2: ¿Quedará algo del revolucionario castrista de los 80´s?


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