DAÑOS COLATERALES

9 09 2006

El Partido Laborista prefirió abandonar al primer ministro Tony Blair antes de hundirse con él, la renuncia del jefe de Estado para los próximos meses era predecible ante el gran rechazo de los británicos quienes criticaron los coqueteos del mandatario con las políticas de la Casa Blanca.

Blair es uno más de los heridos de gravedad que dejado la amistad con el presidente George W. Bush, empeñado en una guerra total contra el terrorismo , y la que respaldó el líder británico llevándolo incluso a respaldar la tan cuestionada invasión a Irak. La adhesión a la causa antiterrorista llevó al Primer Ministro a cometer el peor pecado para un político británico, aquella enorme mentira de que Irak era una amenaza nuclear y llegando a decir, incluso, que se podía armar un

ataque en 45 minutos. En tiempos de paranoia terrorista el Parlamento se compró el cuento por lo que las tropas británicas ahora se encuentran en el atolladero iraquí.

En su afán de no pasar a la historia como un endeble que no tomaba decisiones como sus pares europeos, Blair apostó totalmente por Bush seguramente creyendo que él podría moderar al vaquero tejano y sus impulsos belicistas.

Pero esto no fue así y se terminó siendo para los británicos en el “perro faldero” de los norteamericanos. Pese a eso, Blair logró resistir la maldición de Irak, su caída demoró en comparación con la de el presidente de gobierno español, José María Aznar, otro que apoyó la invasión al país árabe pero que terminó derrotado en las urnas tras los atentados de Al- Qaeda en Madrid.

En el caso inglés, por lo menos el líder del laborismo pudo ganar ajustadamente una elección más pero fuertemente golpeado, de esta manera su presencia en Downing Street comenzó a ser una molestia para sus propios partidarios quienes prefirieron ponerse delante de la corriente de opinión que pedían su cabeza.

Al parecer, los parlamentarios laboristas en un acto de realismo le quitaron el apoyo en el Parlamento oponiéndose a sus medidas antiterroristas y llegando a exigirle públicamente su renuncia.

El Partido Laborista con esta jugada busca rescatar su imagen progresista empañada por Blair y cuyas medidas empezaban a sentirse en un electorado que ve en las derecha a los opositores a Irak y los defensores de causas políticamente más sensatas.


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: