VER PARA CREER

20 08 2006

 

Para quienes ya especulan que con la muerte del dictador cubano Fidel Castro, Cuba se convertirá inmediatamente en una democracia con Mac Donald’s floreciendo en las calles de La Habana no contemplan que hay dictaduras que son sumamente populares cuyo fin aun está lejos.
Hay grandes posibilidades de que el presidente provisional Raúl Castro termine alargando la vida de uno de los pocos regimenes comunistas sobrevivientes de la caída del Muro de Berlín, esto gracias a que la población aun contempla grandes beneficios sociales en materia de salud, educación y otros.


La dictadura cubana es bastante tradicional al sinnúmero de regimenes autoritarios que han poblado Latinoamérica y que se fueron tremendamente populares gracias al componente social y asistencialista de sus líderes. Qué hubiera sido de Perón por ejemplo, el símbolo del caudillismo que de demócrata no tenía nada pero era muy popular gracias a sus reformas sociales.

Cuba no es la excepción, no tendrá prensa libre, ni elecciones con variedad de partidos, sin embargo lo que sí tienen es servicios de salud gratuitos y una población con educación totalmente garantizada, lo cual suficiente para agradecer a quien mantenga este sistema.

No olvidar además que seguramente, Raúl Castro, en caso sea el presidente permanente de este país, se encargará de mantener el antiamericanismo que tan buenos resultados le dio a a su hermano Fidel para mantener siempre a la población unida y siempre dispuesta para defenderse de una segunda Bahía de Cochinos.

Ejemplos dinásticas que se prolongan, pese a tener ideologías anacrónicas ya existen si se le da solo una mirada a Corea del Norte y Kim Jung II, quien heredó el poder de su padre a pesar de que el socialismo quedó como un pieza de museo.

Con esto no queremos decir que nunca habrá una democracia consolidada en Cuba, solo que tal vez está demorará en brotar y tendrá que ser con la participación de su propio pueblo y de las élites políticas quienes tomen este gran paso.

Y sí esto se dá, quien tome el mando deberá evitar la tentación de volverse a atornillar en el poder pues la isla lo que menos tiene es tradición democrática. Tras su independencia de España a fines del siglo 19 lo común fueron los golpes de estado.

Por lo tanto, lo que menos debería tener Cuba en una posible transición es regresar al pasado y reeditar nuevamente a un dictador como Fulgencio Batista o en todo caso una serie de regímenes inestables incapaces de completar su mandato.


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